El tarot y la alquimia según la tradición hebrea de la Cábala

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El tarot y la alquimia según la tradición hebrea de la Cábala

 

El tarot y la alquimia según la tradición hebrea de la Cábala. La definición y los orígenes más difundidos del Tarot indican que se trata de un juego adivinatorio compuesto por 78 naipes llamados Arcanos. Una versión lo considera el único libro que ha llegado hasta nuestros días procedente de las bibliotecas iniciáticas egipcias. La mayoría lo considera un antiguo juego popularizado por los gitanos europeos.

El tarot y la alquimia según la CábalaLa lectura o interpretación de los naipes elegidos al azar se realiza mediante distintos métodos. Uno de los más conocidos usa diez naipes dispuestos conforme a la estructura del esquema del Árbol Sefirótico según la tradición hebrea de la Cábala. Cincuenta y seis cartas de la baraja del Tarot corresponden a los Arcanos Menores (las cartas de juego normales). Divididas en cuatro palos de diez cartas con su correspondiente número y cuatro tipos de figura (Sota, Caballo, Reina y Rey).

El tarot y la alquimia según la tradición hebrea

Las otras veintidós cartas corresponden a los Arcanos Mayores. Y que según la terminología desarrollada por el psicólogo suizo Carl Gustav Jung contienen una compleja simbología vinculada con los Arquetipos; de hecho, la palabra proviene de la misma raíz etimológica griega.

Para Jung, los Arcanos Mayores representan el camino iniciático de toda persona que desea ir más allá de su simple condición animal. Esto entronca con el proceso alquímico de la transformación personal a través de una serie de pruebas para conseguir la sublimación, o como lo define Jung, la individualización.

La baraja del Tarot que ha llegado hasta nuestros días, tal como se comercializa, contiene resumida la siguiente explicación: está compuesto por 78 láminas en total, de las cuales 22 representan a los Arcanos Mayores y 56 a los Arcanos Menores. Los Arcanos Mayores pueden sintetizarse como las causas y los Arcanos menores representan las consecuencias.

LA CÁBALA Y EL TAROT

El tarot y la alquimia según la tradición hebrea de la Cábala. La cábala pertenece a la tradición mística judía. Sus orígenes no pueden fijarse de modo certero. Pero son en cualquier caso posteriores al movimiento de la gnosis, del que recogió la influencia. El mismo vocablo hebreo Kabalah puede traducirse como “tradición” y expresa toda la especulación mística no incluida en la ley codificada del Talmud.

El máximo desarrollo de la cábala se dio a partir del siglo XII en el sur de Francia (Languedoc y Provenza). De donde llega también el Tarot conocido como de Marsella, donde se popularizó. Esta es, de hecho, la baraja más difundida en la actualidad. La usada por muchos cartomantes o echadores de cartas. Aunque para los expertos en semiología y semiótica el Tarot de Marsella es reducido y escamoteado con el paso del tiempo de su verdadera metafísica simbólica. Y que Carl Jung intentó devolverle recurriendo a barajas más antiguas.

La cábala se propone un sistema de interpretación alternativa de la Biblia que utiliza tres técnicas distintas de lectura: Gematriah, Notariqon y Témura.

Tarot en la Cábala

Es fin de esta lectura para iniciados es la supuesta determinación de los nombres ocultos de Dios, los ángeles y los demonios. Estos nombres son palabras secretas que otorgan poder  y clarividencia a quien tenga la capacidad de pronunciarlos correctamente; poder para crear y destruir, como un demiurgo.

Entre las teorías incluidas en el amplio programa de las enseñanzas esotéricas de la cábala ocupan un lugar relevante las doctrinas de las Sefirot, del Sinsum y del Adam Qadmon.

Camino alquímico

Según el ocultista francés Curt de Gébelin, la etimología del término Tarot proviene de TaRosh. Que significa en el antiguo idioma egipcio Juego de la Vida. Una de las teorías contemporáneas indica que el Tarot fue diseñado en el siglo XV por el pintor Bonifacio Bembo, bajo las directrices cosmológicas de Leonardo da Vinci.

El primer Tarot fue un regalo del poderoso duque Ludovico Sforza de Milán (mecenas de Da Vinci) para su esposa en el día de su boda. Dicho Tarot, que ha sobrevivido al paso de los años, puede contemplarse todavía en la Biblioteca Pierpont Morgan de Nueva York. Y que fue fundada por el gran magnate norteamericano.

El tarot y la alquimia según la Cábala

Sin embargo, este no es el Tarot original. El auténtico fue custodiado por una logia secreta del Renacimiento. A la cual pertenecía Leonardo da Vinci, junto a otros la logia desapareció, quedando el Tarot oculto entre la documentación del último en custodiarlo.

Con el paso del tiempo, caería en manos de Carl Gustav Jung. Y que fundamentó su teoría sobre los Arquetipos, sintetizando los 22 arcanos mayores del Tarot original en doce Arquetipos primordiales. Según el hermetismo conferido por Leonardo da Vinci, derivado del Zodíaco. Los arcanos mayores del Tarot le sirvieron a Jung para sublimar el concepto de arquetipo. Y a que ambos, arcano y arquetipo, nos llegan de la raíz griega arche, que significa cerrado, como todo símbolo hermético.

Tarot deriva de Torá como hipótesis

El tarot y la alquimia según la tradición hebrea de la Cábala. Otra hipótesis afirma que la palabra Tarot deriva de Torá, el gran libro sagrado hebreo, según el cual, Dios lo creó todo recurriendo a las 22 letras que componen dicho alfabeto. Ya que también son 22 los arcanos mayores del Tarot. El Talmud Torá, traducido como enseñanza que viene de la escritura. Es un compendio de anotaciones y comentarios a la Mishnah (la primera colección autorizada de las leyes post-bíblicas) y la Biblia.

Esta hipótesis entroncaría con los orígenes cabalísticos del Tarot. Según el semiólogo italiano Umberto Eco, la Cábala se inserta en la tradición del comentario a la Torá. O sea, los libros del Pentateuco. Junto con la tradición interpretativa rabínica representada por el Talmud. Y se presenta básicamente como una técnica de lectura e interpretación del texto sagrado. Pero la Torá escrita sobre la que trabaja el cabalista sólo representa un punto de partida: se trata de hallar, por debajo de la letra de la Torá escrita, la Torá eterna, anterior a la creación y entregada por Dios a los ángeles.

Según algunos cabalistas. La Tora, escrita primordialmente en forma de fuego negro sobre fuego blanco, en el momento de la creación estaba ante Dios como una serie de letras no unidas aún en palabras. De no haber sido por el pecado de Adán las letras se hubieran unido para formar otra historia. Por esto el texto escrito de la Torá no contiene ninguna vocal, ningún signo de puntuación ni ningún acento, porque la Torá era en un principio una aglomeración de letras sin ordenar.

Los cabalistas y el Tarot

La teosofía de las Sefirot puede ser comparada con las distintas teorías de las cadenas cósmicas que aparecen también en la tradición hermenéutica, gnóstica y neoplatónica. Las diez Sefirot pueden considerarse como hipóstasis de la divinidad en el proceso de emanación.

Y, por tanto, como entidades intermedias entre Dios y el mundo, o bien como aspectos internos de la divinidad misma. Puesto que en cualquiera de los dos sentidos representan la riqueza de modos con que Dios, de hecho o potencialmente, se expande hacia la multiplicidad del universo, constituyen otros tantos canales o peldaños a través de los cuales el alma puede concluir el retorno a Dios.

El tarot y la alquimia según la tradición hebrea

El cabalista se enfrenta, pues, al texto de la Torá tomándolo como un conjunto simbólico que (por debajo de la letra y de los acontecimientos que narra o de los preceptos que impone) habla de estas realidades místicas y metafísicas. Y que tiene que ser leído distinguiendo en él cuatro sentidos (literal, alegórico-filosófico, hermenéutico y místico).

Me gustaría indicar en este punto, que todos estos datos históricos, son solo eso, datos. Y personalmente creo que la cábala está alejada a día de hoy, con lo que Dios representa.

Tarot y psicología

El tarot y la alquimia según la tradición hebrea de la Cábala. La alquimia es un conjunto de doctrinas esotéricas que tienden a demostrar en la práctica, con la transformación en oro de los metales viles, la transformación del ser humano común en ser humano espiritual. Y esto mismo es lo que quiso Carl Jung al desarrollar su método de Individuación, basado en el camino del héroe.

Dicha transformación se realizaría a través de la Piedra Filosofal (en árabe Alkimiya). Pero el significado filosófico de alquimia es más amplio, y abarca la psicología. También hay que destacar las vinculaciones con lo espiritual y la sanación del cuerpo enfermo empleando sustancias, que con el tiempo daría origen a la palabra química.

Otra vertiente alquímica es la artística, ya que hay abundancia de símbolos con significado, tales como las figuras del Tarot, y esta es la vertiente que seguramente analizaría Leonardo da Vinci.  Pero fue Carl Jung el primero en percatarse de las relaciones entre el imaginario alquímico y el inconsciente colectivo, tal como dejaría plasmado en sus tratados más complejos, conocidos, como El Libro Negro, El Libro Blanco y El Libro Rojo. El fin último de la Gran Obra Alquímica era la búsqueda y preparación de la Piedra Filosofal.

Tarot Alquimístico

El proceso se desarrollaba en tres fases: Maceración y Destilación (Obra en Negro), Fusión (Obra en Blanco) y Sublimación (Obra en Rojo).  La alquimia define como Obra en Negro (también denominada Melanosis o Nigredo) al primer proceso de mutación de la materia, dentro del ámbito de la Gran Obra; en definitiva la maceración o destilación.

La Obra en Negro puede ser obtenida por medio de dos sistemas opuestos: por la separación de los elementos mediante disolución, sepa-ración y putrefacción; o bien por medio de la conjunción de los contrarios, de los elementos masculino (azufre) y fe-menino (mercurio). Esta idea de la conjunción la desarrollaría Jung en su obra Mysterium Coniunctionis.

El tarot y la alquimia según Jung

La Obra en Blanco era considerada por la alquimia como la segunda fase dentro del ámbito de la Gran Obra, sucesiva a la Obra en Negro. La fusión de los elementos correspondía a aquel estado de la materia argénteo o «lunar», en que todos los colores de la materia se unen en el blanco.

Se llamaba también «Leucosis» o «Albedo». En forma alegórica, expresaba la tensión hacia la superación de la condición humana, hacia una especie de éxtasis activo, que conducía gloriosamente hacia la última fase «solar» de la Gran Obra, la Obra en Rojo o «Rubedo».

la Gran Obra alquímica como un rito de paso

La Gran Obra se considera por los alquimistas como la realización suprema. Indica el fin del proceso, la posición más elevada, el triunfo del espíritu sobre la materia, fundir la naturaleza y el arte de un modo perfecto, produciendo con ello la Piedra Filosofal, en teoría para obtener la transmutación de los metales sin valor en el oro alquímico, el metal solar más elevado de todos.

Jung comprendió que los alquimistas no se referían de verdad a la conversión del plomo en oro, que aquello sólo era una metáfora para explicar el proceso iniciático del ser humano.

Por otro lado, Jung define la Gran Obra alquímica como un rito de paso. La conversión de la mente y la conciencia, la trascendencia humana conjuntamente con la redención de la materia (su propio cuerpo, su propia identidad o Yo), para unir de nuevo la materia y el espíritu, separados en el ser humano actual.

La Alquimia y Jung

El tarot y la alquimia según la tradición hebrea de la Cábala.  Jung denominaba esta separación como «esquizo atomizado», término tomado de la palabra esquizofrenia. En resumen, lo que los alquimistas intentaban era unir los opuestos, porque de la unión entre los polos contrarios surge la energía.

Según la alquimia, la Piedra Filosofal era el elemento con el que los alquimistas conseguían culminar el proceso de la Gran Obra y transmutar los metales viles (impuros) en oro. La obtención de la Piedra Filosofal ha constituido una de las grandes utopías de la alquimia, ha ella se han dedicado grandes personajes de la historia.

Para muchos, es como materia en sentido propio (cinabrio, azufre, cadmio), o como en términos inmateriales y alegóricos. Es utópica la utilización de binomios contrapuestos para designarlas: fuego y aire, negro y blanco, piedra y agua, varón y hembra.

El tarot y la piedra filosofal

En términos técnicos, la Piedra Filosofal sería una sal totalmente purificada capaz de condensar el merrio originario y fijarlo junto al azufre, uniendo así los opuestos universales de los femenino y lo masculino, una especulación que interesó mucho a Jung, definiéndola como Anima (femenino) y Animus (masculino) en su Psicología Analítica.

Y esta simbología se ve reflejada en el Tarot, sobre todo en el Arcano de La Templanza. Donde un ser alado (espiritual) sumerge en la corriente de agua dos jarras de colores opuestos. Y que según la baraja también pueden ser dos jarras de oro, como símbolo de la consecución.

En el Arcano de La Estrella vemos la misma simbología. Un ser humano desnudo, como símbolo de la culminación iniciática, que maneja dos jarras para sacar agua del torrente, y una la vuelca sobre la tierra, como emblema de la mezcla de opuestos para formar el barro primordial, de donde Dios creó al ser humano.

Los alquimistas hablaban también de obtener el Elixir en rojo, un elemento capaz de curar toda clase de males físicos y mentales. O el Polvo Blanco, capaz de transformar en plata cualquier metal. Y el Elixir en Blanco, una sustancia para incrementar la longevidad. Precisamente, la palabra elixir proviene del árabe Aliksir, que alude a una sustancia o elemento de gran poder curativo y transformador.

Jung y el tarot: un viaje arquetípico

Los alquimistas antiguos elaboraban también una sustancia resinosa llamada Electro, cuya base principal era el ámbar, una resina fósil de notable poder dieléctrico. Con esta sustancia elaboraron un talismán añadiendo aquellos metales que coincidieran con la simbología zodiacal de la persona que hubiera de llevar consigo el talismán.

Luego grabaron las palabras en hebreo antiguo que activarán su  poder uniendo así lo alquímico, lo astrológico y lo cabalístico. Precisamente  como el contenido simbólico del Tarot.

El tarot y la alquimia por Carla Jung

La obra Mysterium Coniunctionis, escrita por Carl Jung en 1956, explica la separación y la unión de los opuestos anímicos en la alquimia. Se editó en dos volúmenes, y el tercero, bajo el título de Aurora Consurgens, lo escribió Marie-Louise von Franz, psiquiatra discípula de Jung.

Jung alude a esta obra como mi último libro. Constituye el culmen de la confrontación entre la alquimia y la Psicología Analítica. «Sólo con Mysterium Coniunctionis mi psicología se situó definitivamente en la realidad y se cimentó históricamente como un todo.

Con ello mi tarea estaba terminada, mi obra estaba hecha y concluida. En el instante en que logré mi objetivo accedí a los límites más extremos de lo para mí concebido científicamente, a lo trascendente, la esencia del arquetipo en sí, más allá de lo cual ya no es posible expresar nada más en el aspecto científico».

Psicología y Alquimia

El tarot y la alquimia según la tradición hebrea de la Cábala. Entre las obras más complejas de Carl Jung destaca Psicología y Alquimia, publicada en 1944. En esta obra, Jung aboga por una revaluación del simbolismo de la alquimia como íntimamente relacionado con el proceso analítico. Utilizando una serie de sueños de uno de sus pacientes, muestra cómo los símbolos utilizados por los alquimistas acontecen en la psique como parte del depósito de imágenes mitológicas aprovechadas por el individuo en sus estados de sueño. Jung dibuja una analogía entre la Gran Obra de los alquimistas. Así como el proceso de reintegración e Individuación de la psique en el paciente psiquiátrico moderno.

Al señalar estos paralelismos, Jung refuerza el carácter universal sobre su Teoría de los Arquetipos. Y hace un apasionado argumento a favor de la importancia de la espiritualidad en la salud psíquica del hombre moderno.

El Tarot alquímico de Jung

Profundamente ilustrado con imágenes, dibujos y pinturas procedentes de la alquimia y otras fuentes mitológicas entre ellas el cristianismo. El libro es otro ejemplo de la erudición de Jung y de su fascinación con expresiones de espiritualidad tanto esotéricas como exotéricas. Como asimismo de la psique en la religión y en el misticismo.

Psicología y Alquimia es un trabajo seminal de revaluación.  Y que busca revivir el interés en la alquimia como una seria fuerza en la cultura filosófica y esotérica occidental.

En esta obra, también es un hecho de interés el que el paciente cuyos sueños están siendo analizados en la segunda sección sea el físico Wolfgang Pauli. Quien llegaría a colaborar con Jung en ideas tales como el principio de conexión a causa de la Sincronicidad.

Los sueños se interpretan en serie, con el fin de esclarecer los significados de motivos y símbolos recurrentes. Culminando dichas series en la visión de un reloj mundial. Que es en realidad varios relojes en diferentes planos operando a diferentes escalas y colores como un símbolo de la aprehensión inconsciente de Pauli sobre algún gran orden cósmico.

 

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